Preguntas que llegan seguido
Respuestas cortas. Cuando la respuesta honesta es que depende del auto o de la persona, lo decimos y señalamos a quién preguntarle.
¿Qué auto me conviene?
No recomendamos modelos y no es por prudencia: la respuesta depende de su altura, de su rodilla y de las cuadras que hace. Las guías explican cómo llegar a esa respuesta con el auto delante.
¿Una camioneta alta es más cómoda?
Para el que la sube bien, sí. Para el que tiene que dar un paso hacia arriba, no. La altura cómoda es la que deja la cadera a la altura de la rodilla o apenas arriba, y eso puede darlo un utilitario chico igual que una camioneta.
Manejo manual hace cuarenta años, ¿tengo que cambiar a automática?
No, si no le molesta nada. La automática resuelve las cuestas, el tránsito y la pierna que ya no coordina igual. Si esos problemas no aparecieron, no hay nada que resolver.
¿Los espejos alcanzan para no girar la cabeza?
Bien regulados, tapan el punto ciego clásico, y eso es mucho. No reemplazan el vistazo por encima del hombro antes de cambiar de carril: lo convierten en una confirmación rápida.
¿Sirven las cámaras y los sensores?
Como aviso, sí, sobre todo el aviso de punto ciego y los sensores de retroceso. Como reemplazo de mirar, no. Y una cámara con barro deja de funcionar sin decirlo.
¿Ustedes acompañan a ver autos?
No. Nunca vemos el vehículo. Las sesiones son conversaciones sobre su búsqueda, sus medidas y sus notas.
¿Les paga alguna concesionaria?
No. No hay publicidad, ni enlaces de afiliación, ni comisiones en ninguna parte del sitio.